Comportamiento y Educación de un Hurón

Comportamiento y Educación de un Hurón

Los hurones son animales sociables y curiosos. Y es esa curiosidad además de su comportamiento lo que hace que podamos tener un hurón con tendencia a morder.

¿Por qué muerde el hurón?

  • Juego: es la forma que tienen de juego entre sus hermanos cuando son pequeños, dada la dura piel que poseen, no controlan bien la fuerza.
  • Miedo: cuando se asustan por algo o realizamos algún movimiento brusco que los pilla desprevenidos.
  • Desconocimiento: si acaba de llegar a casa o nos lo hemos llevado a una casa nueva, hay que dejarle un margen para que se adapte.
  • Celos: si han establecido un vínculo fuerte con el dueño, es bastante probable que los mordiscos se los lleve todo aquel que no sea el dueño. 
  • Olores fuertes: el olor a pies, si hemos tocado otra mascota, si hemos manipulado algún alimento… Tienen un olfato muy desarrollado y muy sensible y tienden a mordisquear aquello que les parece atractivo. Sí! Les encanta morder pies. 

 

¿Cómo conseguir que mi hurón no muerda?

El primer paso es no tenerles miedo, los hurones lo perciben y se aprovecharán de ello. Para quitar el miedo, en caso de que lo haya, se puede tocar el hurón mientras éste duerme. Duermen tan profundamente que no opondrá ninguna resistencia.

No se les debe manipular nunca con los guantes, ya que eso favorecerá que el hurón muerda y como a nosotros nos dolerá menos, no lo recriminaremos.

Les daremos un poco de margen cuando veamos que la causa es la desconfianza. Hay que dejar que se acostumbren a casa y a todos sus olores.

Podemos poner una camiseta o algún tipo de prenda que tenga nuestro olor en su cama.

Tendremos que tener paciencia, no podemos esperar que aprendan lo que queremos de un día para otro.

Lo primero que tendremos que hacer cuando nuestro hurón nos muerda es decir “NO”. No hace falta gritar pero que sea contundente y rotundo.

Acompañado de este “NO” tenemos 3 acciones que podemos hacer y que nos ayudarán a reforzar la recriminación.

No son dolorosos para ellos, no es cuestión de hacerles daño, pero sí son molestos.

  • Toques en la nariz: cortos y repetidos
  • Soplar la cara: soplidos fuertes y cortos con el hurón bien cogido y no acercándonos mucho, no sea que nos llevemos un mordisco en la nariz o el labio.
  • Cogerlo del pliegue del cuello y zarandear hacia los lados: es la forma en la que los castigan sus padres cuando son pequeños.

Si estos trucos no fueran suficientes, se le puede encerrar en algún espacio pequeño durante 20-30 minutos. Una caja o trasportín que denominaremos de castigo y que sea diferente a la que utilizamos para llevarlo al veterinario o a cualquier otro lado. De esta forma evitaremos que coja manía al trasportín.

Empieza su educación desde que llegué a casa. Le daremos un margen a que se haga a la casa y le diremos que “NO” cuando muerda, pero sin esperar que obedezca a la primera, según vaya pasando el tiempo será cuando seamos más tajantes.

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